Greenpeace denuncia que ningún Estado ha logrado gestionar los residuos nucleares de forma segura

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  • Greenpeace denuncia que ningún Estado ha logrado gestionar residuos nucleares forma segura
  • La investigación en torno al almacenamiento geológico no ha conseguido aportar ninguna solución, advierte la organización ecologista.
  • 2019: año decisivo en el debate de los residuos nucleares. En España se presentará un nuevo plan de residuos radiactivos, con nueve años de retraso.
  • Greenpeace considera que la primera medida debe ser paralizar la producción de residuos radiactivos y que toda industria debe gestionar sus residuos.

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Greenpeace
Greenpeace es una organización independiente, política y económicamente, que utiliza la acción directa no violenta para atraer la atención pública hacia los problemas globales del medio ambiente e impulsar las soluciones necesarias.
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Greenpeace ha presentado el informe internacional titulado La crisis global de los residuos nucleares, en el que diversos expertos independientes de todo el mundo analizan la situación actual de los residuos nucleares a escala mundial. El informe muestra que, hasta el momento, ningún Estado ha logrado gestionar con seguridad los residuos generados, y la investigación en torno al almacenamiento geológico no ha conseguido aportar ninguna solución.

“Para Greenpeace la primera medida debe ser paralizar la producción de residuos radiactivos lo antes posible. Sin embargo, el preacuerdo de ayer del Gobierno y las eléctricas a puerta cerrada sobre un cierre de las nucleares a partir de 2025, sobrepasando su vida de diseño, es un riesgo innecesario que prioriza la cuenta de resultados de las empresas frente a los costes para la sociedad”, ha declarado Raquel Montón, responsable de la campaña nuclear de Greenpeace.

El fracaso global a la hora de abordar el problema de los residuos nucleares es ahora una cuestión prioritaria, ya que se están acumulando cientos de miles de toneladas de residuos radiactivos de alta actividad por todo el mundo, a la vez que los reactores que siguen en funcionamiento generan cientos de toneladas de combustible gastado todos los meses. En 2019, la crisis de los residuos nucleares cobrará gran relevancia en los debates nacionales, entre ellos en España (2) donde el actual plan vigente de gestión de residuos debería haber sido actualizado en 2010, está pendiente de renovación por parte del Ministerio de Transición Ecológica a través de Enresa.

La organización ecologista recuerda que el coste del desmantelamiento nuclear y gestión de sus residuos radiactivos debe ser íntegramente cubierto por las empresas que han explotado las centrales nucleares, y este coste debe ser contemplado con rigor por parte del Gobierno a la hora de elaborar su Plan de Energía y Clima.

“Toda industria debe ser capaz de sufragar la gestión de los residuos que produce, además de evitar que la población y el medio ambiente se vean expuestos a graves riesgos. No puede haber excepciones, sobre todo en lo referente a los residuos nucleares, algunos de los cuales son extremadamente perjudiciales y peligrosos durante miles de años”, ha añadido Montón.

En este sentido, en cuanto al combustible gastado existente, la opción menos perjudicial en las próximas décadas seguirá siendo el almacenamiento temporal cerca de la superficie, en superficie o en seco, ya que deja abiertas todas las puertas para las generaciones futuras y hace posible vigilar los residuos con relativa facilidad. Sin embargo, no aporta ninguna solución para los dilatados plazos necesarios.

Los especialistas en residuos nucleares han identificado una serie de riesgos comunes en los planes de disposición geológica profunda de los residuos nucleares, tanto en la fase operativa (es decir, durante los primeros cien años en los que se construye el repositorio subterráneo y se llena de residuos) como a muy largo plazo. Entre ellos, figuran:

  • Riesgo de incendio, por ejemplo, por explosión, fallo de los contenedores o emisiones de gases radiactivos al medio ambiente;
  • Migración acuática y posibles inundaciones que afecten el sistema de contenedores y lleguen a contaminar el medio ambiente;
  • Dificultades técnicas que pongan a prueba la solidez y resistencia a la corrosión de los contenedores;
  • Gastos imprevistos y subidas de costes, que tendrían que afrontar las generaciones futuras;
  • La errónea idea de la capacidad de recuperación porque no es viable en esencia y, como mucho más allá de unas pocas generaciones,
  • Los marcos temporales durante los cuales los residuos nucleares siguen suponiendo una amenaza, son ignorados y queda sin respuesta la cuestión de la inestabilidad social en las próximas décadas, siglos y milenios.

Además de los residuos de alta actividad, existen millones de toneladas de otros tipos de residuos, como relaves de la minería de uranio, que se almacenan y vierten por todo el planeta y siguen siendo un gran problema de salud ambiental, sobre todo para las comunidades locales. Greenpeace recuerda que a la luz de esta información y análisis, que es un peligroso sin sentido continuar promoviendo la minería de uranio en España como pretende hacer la empresa australiana Berkeley en Retortillo (Salamanca), la que sería la más grande de Europa a cielo abierto.

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