Investigadores de la Unión Europea encuentran plaguicidas en más del 80 % de los suelos analizados

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  • Investigadores Unión Europea encuentran plaguicidas más 80 % suelos analizados
  • Investigadores de la Unión Europea han detectado múltiples residuos de plaguicidas en suelos de Europa de uso agrícola, lo que apunta a la necesidad de poner en práctica métodos mejores de vigilancia.

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La industrialización de la agricultura ha transformado radicalmente el modo en el que se producen la mayoría de los alimentos. La producción a gran escala permite disponer de más alimentos a menor precio en todo el planeta, pero este es un sistema de producción dependiente en gran medida de sustancias químicas que no está exento de desventajas. Hoy en día se emplean en Europa más de 2.000 plaguicidas que contienen 500 sustancias químicas diferentes. Pero, o bien no se disponen de todos los datos necesarios para saber cómo afectan estas sustancias a la calidad del suelo, o dichos datos sufren de fragmentación, y por tanto no es posible conocer su influencia general en los sistemas edáficos o en la salud humana.

Para aclarar el estado de los suelos europeos se puso en marcha una investigación pionera mediante dos proyectos financiados con fondos europeos, iSQAPER y RECARE. Sus resultados muestran una situación poco halagüeña. Según un artículo científico publicado en la revista «Science of the Total Environment», se encontraron residuos de plaguicidas en la mayoría de los suelos agrícolas analizados en once países europeos.

Los investigadores analizaron 76 residuos de plaguicidas distintos en 317 muestras de mantillo, y detectaron 43 residuos de plaguicidas. «Si tenemos en cuenta que hemos analizado menos del 20 % de las sustancias activas aprobadas hoy en día para los mercados europeos, la incidencia de residuos de plaguicidas en los suelos podría ser incluso mayor», afirman los autores. 

Se encontraron residuos de plaguicidas en el 83 % de los suelos agrícolas analizados en 166 combinaciones distintas de plaguicidas. Las combinaciones más comunes detectadas con las concentraciones más altas fueron el controvertido herbicida glifosfato y su metabolito ácido aminometilfosfónico, seguido por el plaguicida de uso común dicloro difenil tricloroetano (prohibido en la Unión Europea en 1986), y los fungicidas de espectro general boscalida, epoxiconazol y tebuconazol.

Las muestras seleccionadas procedían de suelos destinados a la producción de cereales, cultivos permanentes, cultivo de tubérculos, cultivos industriales no permanentes, verduras, leguminosas, flores y cultivos forrajeros. Los suelos destinados al cultivo de tubérculos contenían un porcentaje de residuos de plaguicidas mucho mayor que el resto de cultivos. De hecho, todos los suelos analizados destinados a tubérculos contenían residuos de plaguicidas, y el 85 % varios tipos de residuos.

La necesidad de contar con programas de vigilancia mejores

El contenido de residuos de plaguicidas superó en ocasiones las concentraciones edáficas medioambientales anticipadas, pero seguían siendo inferiores a los valores límite establecidos en defensa de los organismos edáficos por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (AESA). Pero hay motivo para la alarma debido a la ineficacia de los métodos utilizados a fin de determinar dichos límites. «Para lograr la aprobación comercial de un plaguicida solo es necesario probarlo con cinco animales edáficos y dos grupos de bacterias. Pero en el suelo habitan más de un millón de especies», explica la profesora Violette Geissen de la entidad coordinadora del proyecto, la Universidad de Wageningen (Países Bajos), en un vídeo publicado en el sitio web de iSQAPER. «Los efectos de los plaguicidas no se comprueban en el resto. Se comprueba menos del 1 %. Es más, no se comprueban las combinaciones de plaguicidas. Distintos plaguicidas podrían interactuar en los suelos y provocar efectos sinérgicos en el resto. Nadie lo sabe».

El estudio señala la necesidad de contar con programas de vigilancia de residuos de plaguicidas y de los efectos combinados de las mezclas de residuos en los suelos. RECARE (Preventing and Remediating degradation of soils in Europe through Land Care) ya ha finalizado, pero iSQAPER (Interactive Soil Quality Assessment in Europe and China for Agricultural Productivity and Environmental Resilience) sigue trabajando en pos de la salubridad de los suelos como base para la producción sostenible de alimentos.

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