Los valores de emisión de Sogama continúan a la baja

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  • valores emisión Sogama continúan baja
  • Las medias de emisiones correspondientes al año 2017, a disposición de los interesados en su página web, no dejan lugar a dudas. Ejemplo de ello son las dioxinas y furanos, que se encuentran diez veces por debajo del máximo que establece la ley.
  • Este es el modus operandi de Sogama y el de todas las plantas modernas de valorización energética en Europa, sobre las que pesa una estricta normativa, mucho más rigurosa que la que rige para otras instalaciones industriales.
  • En los países nórdicos, este tipo de infraestructuras se ubican en el centro de las ciudades, haciendo posible que las comunidades vecinales aprovechen los recursos producidos en las mismas a partir de los residuos no reciclables, esto es, electricidad y calor, y que lo hagan además a precios muy competitivos.
  • Alemania, con altas tasas de valorización energética (99 plantas) y de reciclaje, tan solo vierte el 2%. España, con tan solo 10 plantas de estas características, destina a vertedero más del 57% de sus residuos.

Sobre la Entidad

SOGAMA
La Sociedade Galega do Medio Ambiente (SOGAMA) es una empresa pública autonómica, creada en el año 1992 por el Decreto 111/1992 de la Xunta de Galicia, y adscrita a la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas.
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En el marco de su firme compromiso con la protección del medio ambiente y la salud pública, el cometido de Sogama no sólo se orienta a prestar a los ciudadanos el mejor servicio posible, sino a garantizar que su actividad sea plenamente respetuosa con el entorno, contribuyendo de esta forma al bienestar y calidad de vida de la población.

Prueba de este esfuerzo diario, respaldado por una tecnología vanguardista y un experimentado equipo profesional, son los excelentes resultados de emisiones obtenidos el pasado año y que, en línea con los anteriores, acreditan, una vez más, que todos los parámetros se sitúan muy debajo de los límites legales.

Las medias de emisiones correspondientes al año 2017, a disposición de los interesados en su página web, no dejan lugar a dudas. Y como ejemplo, el caso de las dioxinas y furanos, que se encuentran diez veces por debajo del máximo que establece la ley. http://www.sogama.gal/es/info/emisiones-la-atmosfera.

El cometido de Sogama no sólo se orienta a prestar a los ciudadanos el mejor servicio posible, sino a garantizar que su actividad sea plenamente respetuosa con el entorno

Y este es el modus operandi de Sogama y el de todas las plantas modernas de valorización energética en Europa, sobre las que pesa una estricta normativa, mucho más rigurosa que la que rige para otras instalaciones industriales. Si bien España cuenta con tan sólo 10 infraestructuras de estas características, a las que habría que añadir la de Andorra, haciendo un total de 11 en la península ibérica, lo cierto es que en el ámbito europeo se contabilizan más de 500.

Alemania, con un total de 99 plantas, se distingue por ser un país con altas tasas de valorización energética, pero también de reciclaje, circunstancia que ha hecho posible que cuente con un vertido de tan solo el 2%. Por su parte, en España, con tan solo un 12% de valorización energética, el uso del vertedero se dispara hasta el 57%, según los últimos datos de Eurostat.

Además, es preciso señalar que, en los países nórdicos, este tipo de plantas se ubican en el centro de las ciudades, haciendo posible que las comunidades vecinales aprovechen los recursos producidos en las mismas a partir de los residuos no reciclables, esto es, electricidad y calor, y que lo hagan además a precios muy competitivos.

En este marco, también conviene recordar que, atendiendo al principio jerárquico de gestión de residuos, que debe comenzar con la prevención y la reducción, siguiendo con la preparación para la reutilización y el reciclaje, y concluyendo con la valorización material y/o energética, relegando el vertido a última opción por su negativo impacto ambiental,  el paquete europeo de economía circular recoge de forma explícita que, cuando los residuos no se puedan evitar ni reciclar, resulta preferible, en la mayoría de los casos, tanto en términos medioambientales como económicos, recuperar su contenido energético en lugar de eliminarlos en vertedero, precisando al respecto que la producción de energía a partir de la basura no reciclable puede desempeñar un importante papel y crear sinergias con la política climática y energética de la UE.

Operativa industrial

Una vez preparado el combustible CDR a partir de los desechos no reciclables, éste es valorizado en la planta termoeléctrica, que consta de dos calderas de Lecho Fluido Circulante en las que se pone en contacto con una arena en fluidificación a temperaturas superiores a 850ºC, facilitando con ello una combustión homogénea, estable, completa y de alta eficiencia. La inyección de dolomita permite la neutralización de los gases ácidos. Una vez enfriados, los gases pasan por dos líneas de depuración antes de su salida al exterior. Tras atravesar unos ciclones, donde se separan las partículas más gruesas, se utiliza cal apagada y carbón activo para reducir en buena medida compuestos tales como dioxinas, furanos y metales pesados. Posteriormente, los gases pasan por un filtro de mangas para la recogida de partículas más finas, siendo enviados a la chimenea mediante un ventilador de tiro inducido.

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