Compostaje doméstico en Campanet. Mallorca.

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  • Compostaje doméstico Campanet. Mallorca.

Sobre el blog

Juan Mateo Horrach
Ingeniero Industrial por la ETSEIB, UPC. M.B.A. por IESE. Postgrado en Inversión y financiación UPM. Ingeniero Industrial del Servicio de Residuos del Consell de Mallorca en excedencia. Ingeniero consultor. Profesor asociado UIB.
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En este artículo presentamos una iniciativa tomada por el colegio público Llorenç Riber de Campanet, apoyado por el Ayuntamiento, porque pensamos que es un gran ejemplo de la importancia de la formación en los colegios de las buenas prácticas ante la vida cotidiana, en este caso referidas a residuos.

El municipio de Campanet tiene unos 2.500 habitantes. Está situado en las estribaciones de la Serra de Tramuntana, en la zona norte de Mallorca, y es uno de los muchos tesoros que guarda la isla. Es un municipio residencial, con cierta actividad agrícola e industrial, así como turística de interior.

Hace un par de años, varias profesoras y profesores del colegio tuvieron la idea de jugar a un juego con su alumnado. Estamos hablando de niñas y niños de 7 u 8 años.

El juego consiste en llevar cada semana los residuos orgánicos domésticos (restos de comida fundamentalmente) de sus hogares al colegio, para su tratamiento mediante compostaje. El juego tiene premio para aquel alumno o alumna que, al cabo del curso, lleve mayor cantidad de residuos orgánicos debidamente seleccionados.

El compost es aprovechado en un huerto que han habilitado en el mismo colegio, y en el que se llevan a cabo siembras de productos tradicionales, como tomates y otros vegetales, así como para los hogares de los estudiantes

Para hacer el juego correctamente, es necesario llevar a cabo de forma efectiva el tratamiento, y además, darle un uso al compost así generado. A tal efecto, el colegio cuenta con la estimable colaboración de la persona encargada de la gestión del parc verd municipal, también conocido como punto verde, situado cerca del colegio, en la zona deportiva del municipio. Además, se dispone de espacio para ello, debidamente habilitado por el responsable del parc verd, que también se encarga de hacer el seguimiento de la producción de compost.

El compost es aprovechado en un huerto que han habilitado en el mismo colegio, y en el que se llevan a cabo siembras de productos tradicionales, como tomates y otros vegetales, así como para los hogares de los estudiantes.

Como podemos ver, nada de lo organizado tiene apenas coste económico, y sí mucha dedicación y muchos argumentos positivos a su favor: mejora de las actitudes personales, conocimiento del mundo de los residuos y del medio ambiente en general, agricultura ecológica, competencia sana, efectos inducidos sobre los padres…

El juego tiene tal éxito, que en el curso siguiente se suman otros grupos del colegio, aumentando la producción de compost y, al mismo tiempo, el espíritu competitivo entre el alumnado, que se esfuerza en entregar todos los residuos orgánicos que se generan en sus domicilios.

El profesorado responsable del proyecto y en colaboración con la persona encargada del Parc Verd, no satisfecho con su éxito, presenta al Ministerio de Medio Ambiente una propuesta de financiación a través de la Oficina Española del Cambio Climático; para la ejecución de actuaciones enmarcadas en el PIMA Residuos. Estas actuaciones están financiadas con los fondos obtenidos de las subastas de los derechos de emisión, y, por tanto, basadas en el principio fundamental de “el que contamina, paga”.

El proyecto obtiene el beneplácito del Ministerio, y con ello los 38.642 € de financiación, lo que va a permitir la continuidad mejorada del mismo, para futuros cursos académicos.

Cabe señalar que se han concedido subvenciones de esta línea a 8 proyectos en Baleares, 2 de los cuáles al Ayuntamiento de Palma, para actuaciones de elevada complejidad (aprovechamiento del biogás para diversas aplicaciones). Del resto, el proyecto de Campanet es el más beneficiado, muy por encima de los otros proyectos, de similar título, pero menor contenido, aunque no por ello menos interesantes. Sus beneficiarios son los ayuntamientos de Binissalem, Marratxí, Calvià, Esporles i Sant Lluís en Menorca.

No es casualidad que se premien iniciativas de compostaje doméstico, puesto que es la fórmula más ventajosa para gestionar los residuos orgánicos generados en nuestros hogares. Consiste en la producción de compost a partir de esos mismos residuos orgánicos, mezclados con un soporte vegetal a base de ramas y restos de podas. Debidamente gestionados para su adecuada aireación, tiene lugar la maduración de estas fracciones vegetales, convirtiéndose en un abono orgánico listo para su uso en jardines o en la agricultura.

El proceso es muy sencillo, y no emite apenas olores, dado que las reacciones que tienen lugar son en presencia del oxígeno de la atmósfera, evitando la producción de gases contaminantes para el medio. Puede llevarse a cabo de forma individual, en nuestros domicilios, especialmente indicado para las viviendas unifamiliares que disponen de jardín. No se requiere de grandes instalaciones ni de tiempo o formación muy específica.

Este proceso es el más correcto desde el punto de vista ambiental, dado que evita la disposición de los residuos en los contenedores o su entrega en bolsa, consiguiendo con esta práctica evitar la recogida y posterior tratamiento, y sus correspondientes impactos ambientales derivados, además del coste económico correspondiente, constituyendo uno de los mejores ejemplos del concepto de economía circular, fundamental para nuestro futuro.

Actualmente, la mayor preocupación en materia de gestión de residuos urbanos es precisamente la reducción y mejora del tratamiento de los residuos orgánicos, dado su potencial de contaminación en el caso de una mala gestión y consecuente depósito en vertedero. Cierto es que, en Mallorca, no existe el vertido de residuos orgánicos, disponiendo de plantas de tratamiento diferenciado, mediante compostaje y digestión anaeróbia, por lo que los efectos contaminantes no son de la misma dimensión. Sin embargo, las ventajas siguen siendo muy importantes, dado que se evita todo el proceso de recogida, transporte y manipulación previa al tratamiento.

En breves años, cuando seamos capaces de gestionar y medir de forma individual los residuos, esta práctica cobrará más protagonismo si cabe, dado que los ahorros de coste se repercutirán también individualmente, permitiendo llevar hasta sus últimas consecuencias el principio antes citado de “el que contamina, paga”, y su contrapartida de “el que no contamina, no paga”.

Gran proyecto por tanto el del Colegio Público Llorenç Riber de Campanet, que con esta iniciativa está aplicando los mejores métodos para la formación completa de su alumnado, de forma que, cuando se integren plenamente a la vida como personas adultas, su “ADN” ambiental tenga grabados los principios fundamentales para construir un mundo mejor.

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