¿Qué hago con la ropa que ya no utilizo?

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Sobre el blog

Jorge Castañeda Pastor
Activista multi-causa. Aquí escribo sobre reciclaje, reutilización y reducción del consumo (y el desperdicio) como vías para contribuir a un mundo sostenible y libre de pobreza y desigualdad
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  • ¿Qué hago ropa que ya no utilizo?

Cada año se producen 100.000 millones de prendas de ropa en todo el mundo. Y también se tiran muchas, muchísimas. Parece que en España compramos 34 prendas y tiramos entre 12 y 14 kilos de ropa por persona y año. Los impactos de esta locura consumista son impresionantes como puede verse, por ejemplo, en la imagen de la cabecera de este post (por cierto, es de la tienda de comercio justo de Oxfam Intermón de Goya), a lo que habría que añadir varios más relacionados con el uso de la tierra para producir fibras, violación de derechos laborales, gestión de residuos, etc.

Sobre este último tema, pero también relacionado con el consumo responsable, dos preguntas: ¿cómo reducimos nuestros residuos textiles? y ¿qué hacemos con los que generemos? Intento responder.

Lo primero sería no comprar tanta ropa, en línea con la frase de “el mejor residuo es el que no se produce”. En este sentido, hay varios ejemplos que circulan por internet. Quizá el más famoso fuera el de Caroline Rector que demostró que con 37 prendas es suficiente. Cuenta las que tienes tú, por cierto, seguro que te llevarás una sorpresa.

Lo segundo debería ser comprarla de calidad. La cuenta es sencilla: es mejor en términos de justicia social y ambiental adquirir un pantalón bueno que te dure 5 años que 5 malos que te duren un año cada uno. Es decir, que hay que salir de esta moda de las prendas a 3€ que prácticamente son de usar y tirar.

Este tema no es sólo cuestión de las propias prendas. También depende del uso que les demos y de cuánto las cuidemos. En este sentido el lavado es clave. Agua fría, ciclos cortos,… los consejos que cualquier madre daría sirven. Y si quieres profundizar más, una búsqueda en Google te dará como resultado varias decenas de páginas con ideas al respecto.

Lo tercero que tendríamos que tener en cuenta es que la ropa se puede arreglar, que parece que se nos olvida. Remendar es un acto político me gusta decir. Para la ropa que no se ve -calcetines, por ejemplo- no hace falta ser un manitas. Y para lo que va por fuera seguro que tienes un establecimiento a mano. Alargascencia de Amigos de la Tierra recoge un buen número de ellos. La cuestión es no tirar algo por un minúsculo agujero o por un pequeño descosido.

También puede darse el caso de que tengamos ropa en buen estado que ya no podemos utilizar. Un caso típico es el del traje que sólo te pones de boda en boda y que te pruebas para la siguiente y ves que no cabes en él. No por un poco, sino por mucho. En ese caso, dos opciones: la primera sería ver si alguien de tu entorno lo puede necesitar. Tu padre, tu primo, tu hermano o quien sea, lo que se ha hecho toda la vida. La otra sería entregarla a alguna organización. No soy mucho de las ONG caritativo-asistenciales así que os recomiendo una entre las que no lo son: las tiendas de segunda oportunidad de Oxfam Intermón. Aunque, como os digo, hay muchas más de otras organizaciones.

Lo último a lo que haré referencia es la ropa que ya no se puede usar, la que está en mal estado. Quizá, como me contaba el otro día Alberto Vizcaíno la solución sería crear un sistema de depósito, devolución y retorno también para la ropa, pero mientras no lo haya hay que pensar en alternativas.

En este sentido, lo primero sería utilizar la ropa para hacer trapos, así no tienes que comprarlos (menos recursos, futuros residuos, etc.). Esas camisetas de algodón de buena calidad de las que hablábamos más arriba seguro que son mucho mejores que cualquiera de los que puedas comprar en una tienda. La segunda -esto sólo para manitas- es que las conviertas en otra cosa. Todos tenemos alguna amiga (algún amigo también) que te convierte una cazadora vieja en una mochila o similar en un rato.

Pero hay ropa que no sirve para trapos o que no sabemos reutilizar. ¿Dónde va todo eso? Solemos tirarla al cubo de basura “general”, al que no es ni de envases, ni de papel, ni de vidrio, pero lo correcto es llevarlo al punto habilitado por tu ayuntamiento para esto, o a una organización que obtenga algún tipo de beneficio para sus proyectos. Por ejemplo, el Ayuntamiento de Madrid tiene un mapa para buscar el contenedor más cercano, aunque la gestión de los mismos no ha estado exenta de polémica por lo que quizá prefieras otro canal. En cuanto a organizaciones, vuelvo a Oxfam Intermón que dice en su apartado web sobre las tiendas de segunda oportunidad que también recogen ropa que no está en buen estado que “se destina a otros canales de venta que también generan ingresos para la organización”.

Como os decía más arriba hay otras muchas organizaciones que recogen ropa, también la que está en mal estado. Es cuestión de buscar la que más relacionada esté con vuestra visión del mundo y valores. Lo que sí es importante es no dejarla en cualquier lugar. El negocio es muy lucrativo y hay contenedores “pirata” cuyo único fin es sacar dinero como contaba la OCU hace algunos años.

Conclusión para terminar: como para casi todo, en la medida de lo posible menos consumo, prendas de calidad, arreglarlas siempre que se pueda, reutilizarlas si es posible y, como última opción, desecharlas a través de un canal adecuado para su correcto tratamiento.

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