¿Cómo acaban nuestras montañas plagadas de microplásticos y residuos?

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  • ¿Cómo acaban nuestras montañas plagadas microplásticos y residuos?
    Imagen: Javier de los Reyes.

Sobre el blog

Javier de los Reyes
Medio Ambiente, Sostenibilidad. Ejecutivo de cuentas en iResiduo. Mi otra pasión @ecopixeladas, fotografía y vídeo medioambiental. @jareyme

Si dedicamos un día a pasear por la montaña y nos apartamos del sendero, además de deleitarnos con el paisaje, la gama de verdes y ocres, el olor a tierra y bosque, podemos realizar un sencillo ejercicio de conciencia medioambiental. Nos agachamos, eligiendo un metro cuadrado al azar aparentemente limpio, acercamos la vista a un palmo del suelo y nos preparamos para echarnos a llorar, porque lo que se abre ante nuestros ojos es tan solo la capa visible del fruto de décadas de trasiego. 


Fibras sintéticas.

Probablemente no consigamos encontrar una cuadrícula libre de algún resto de origen antropogénico. Para este caso, en la Sierra de Guadarrama a 1.870 metros de altitud cerca del Altozano, en el extremo norte de la Loma del Noruego, delimité una zona de 10 metros cuadrados y comencé la recolección. Lo primero que encontré es un vaso de plástico transparente que me vino como anillo al día para el muestreo que pretendía realizar. 

Caucho de calzado y gomas elásticas.

El listado de residuos encontrados es el siguiente, y las imágenes valen más que mil palabras.

Los residuos no son distintos de los que podemos encontrarnos en una ciudad, pero la naturaleza no es una red viaria y tiene una peculiaridad con una clara consecuencia, el campo no se barre. 


Etiquetado de textil.

Puede llegar a recogerse una botella, una bolsa, un envoltorio… o no; pero no se recogerá una fibra de textil, una colilla, un fragmento de plástico de 5 mm, un resto de papel de aluminio de 1,5 mm, un trozo de caucho de la suela de una bota de montaña, y ello por varias razones:

  • No son perceptibles a la vista.
  • En poco tiempo acaban sepultados por la vegetación o tierra.
  • No pasará un barrendero.
  • No pasará una máquina limpiadora.
  • La lluvia no arrastrará los restos a una red de alcantarillado.

Plásticos varios.

Es decir, todo esto que en una ciudad acaba siendo tratado o recogido tarde o temprano de alguna manera por pequeño que sea, en la naturaleza simplemente se acumula pisada tras pisada, jornada tras jornada, año tras año, década tras década, desmenuzándose muy lentamente.


Restos de vajilla desechable.

Las prendas y materiales que usamos en la naturaleza sufren un deterioro; sin que lo percibamos, sin que lo pretendamos, por muy inocua que pretenda ser nuestra visita, inevitablemente nuestro paso habrá contribuido, aunque sea con un único hilo de polyester, o el desgaste del caucho de nuestra bota a que no haya una sola porción de tierra libre de residuos.


Envoltorio plástico y papel de aluminio.

Hace 70 años prácticamente nadie se adentraba en la Sierra de Madrid por ocio, ahora es una parada de "Metro" más a la que llegan 2.5 millones de visitantes anuales (Parque Nacional de Guadarrama) y 15 millones de visitas anuales para el conjunto de Parques Nacionales; todos y cada uno de estos visitantes llega cubierto de plástico de los pies a la cabeza y pertrechado con una mochila llena de potenciales residuos. Hay mucho civismo, o no, pero estas son muchas visitas y ya hemos visto que cada hilo de fibra sintética suma. Por eso la montaña arroja niveles de micro plásticos sobre todo y micro residuos al nivel de las grandes ciudades.


Vidrio y toallita higiénica.


No es que debamos dejar de transitar la sierra o el monte, pero debemos ser conscientes que a cada paso que damos generamos un impacto por pequeño que sea y escandalizarnos por noticias que indican que en los Pirineos la concentración de plásticos es la misma que en París, sólo es indicativo de que no somos conscientes realmente de ello.

*Fotografías tomadas el 2 de marzo de 2019 y realizadas por Javier de los Reyes.

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